Las quebradas e inclinadas callejas que se descuelgan del cerro nos sumergen en un paseo jalonado de notables casas blasonadas de los siglos XVI y XVII. En la parte baja del pueblo se asienta la iglesia de San Pedro, una obra gótica del s. XIII ideada en la misma época que el templo de San Saturnino con el fin de acoger a los fieles de lo que entonces eran los arrabales.

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